miércoles, 14 de julio de 2010

Inocencia, ingenuidad... que más dará.

En aquella noche de luna llena, yo fui feliz como nunca. Sentía como si tuviera todo lo que había deseado. Mi corazón estaba lleno de sueños y esperanzas. El futuro parecía estar brillando. El ser arrastrada por esa clase de felicidad superficial, probablemente es algo que jamás volverá a pasarme.

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