Ni trucos ni nada. La solución era tan fácil que costaba verla, la insistencia de uno mismo siempre ciega, era tan sencillo como ponerse en el lugar del otro e intentar comprender, ver las cosas de manera objetiva y no de la forma en la que lo quieres ver; tampoco se trata de hacer de esa objetividad un infierno, porque no lo es. Con el tiempo comprendes las cosas y entiendes lo que es verdadero y lo que no, aunque siguen habiendo cosas que no entiendes y que tienes que descubrir por ti misma. Supongo que a esto le llaman avanzar, madurar, algo que encuentro bastante tranquilizador
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